Sony lo volvió a hacer. La última actualización de firmware para PS5 y PS4 (abril 2026) trajo una “sorpresa” que muchos jugadores consideran una patada en el estómago: un sistema de gestión de derechos digitales (DRM) agresivo que obliga a verificar tus licencias online cada 30 días. Si no conectas tu consola a internet en ese plazo, pierdes el acceso a los juegos por los que pagaste con tu dinero.
La indignación es total
La mecha la encendió el conocido modder Lance McDonald, quien confirmó que este “check-in” obligatorio ya es una realidad. La comunidad no tardó en reaccionar, comparando este movimiento con el desastroso anuncio original de Xbox One en 2013:
“Se acabó comprar digital en PlayStation, Sony ya ni disimula que no somos dueños de nada”, comentan usuarios en Reddit.
“Pagas 70 dólares y tienes que pedirle permiso a Sony cada mes para jugar. ¿Es propiedad o un alquiler disfrazado?”, critican en X.
Incluso cuentas dedicadas a la preservación como @DoesItPlay1 han reportado que el contador de 30 días aparece de inmediato al comprar un título nuevo. Lo más preocupante es que, si la batería interna (CMOS) de la consola llegara a fallar en un futuro donde los servidores de Sony no existan, tu biblioteca digital se convertiría en un ladrillo inservible.
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¿Error accidental o prueba de fuego?
Sony ha mantenido un silencio sepulcral. Fuentes cercanas a la empresa sugieren que podría tratarse de un “bug” derivado de un parche de seguridad para evitar vulnerabilidades. Sin embargo, la comunidad no compra esa excusa tan fácil. Para muchos, esto es una prueba de estrés: ver cuánto está dispuesto a aguantar el usuario antes de normalizar que el contenido digital tenga fecha de caducidad.
Como bien resumió el equipo de Does It Play?: “Puede que no fuera intencional, pero el temporizador existe. Algo similar a lo que criticamos durísimo a Xbox en su día. Hay que estar atentos hasta que lo arreglen de verdad”.
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El fin de la propiedad como la conocemos
Este incidente no es un hecho aislado; es el síntoma de una industria que empuja agresivamente hacia un ecosistema 100% digital donde el control total lo tiene la empresa y no el consumidor.
Si Sony no aclara y revierte esta situación de inmediato, el mensaje es claro: en digital, no compras un juego, solo alquilas el derecho a usarlo mientras ellos te den permiso. La confianza de los jugadores se está erosionando más rápido que nunca, y este tipo de “errores” solo refuerzan la importancia del formato físico y de plataformas más abiertas que respeten al cliente.
La pregunta queda en el aire: ¿Es este el futuro que queremos para el gaming? Si esto se normaliza, títulos tan esperados como GTA VI podrían nacer con una correa digital atada al cuello.